




Tanneck
Hotel de campo de gama alta con piscinas y pista de tenis
Sobre este hotel
Tanneck combina un entorno campestre de gama alta con un paquete deportivo y de bienestar más completo que la mayoría de los establecimientos de Bad Wörishofen, añadiendo una pista de tenis además de sus piscinas, spa y gimnasio, una verdadera diferencia para las familias activas. Desayuno, restauración en el propio hotel y habitaciones pet-friendly completan una estancia pensada para una semana completa y no para una simple escala, y diez minutos a pie hasta el Kurpark Bad Woerishofen mantienen a mano los espacios de bienestar gratuitos de la ciudad. El acceso a golf y el traslado al aeropuerto amplían aún más la lista de instalaciones para familias que llegan sin coche o quieren más que piscina durante su estancia. Con 9,2 sobre 10 en 674 reseñas, mantiene una reputación constantemente fuerte dentro del nivel de gama alta de la ciudad.
- Piscinas y pista de tenis
- Spa y gimnasio
- Pet-friendly
- Restaurante en el propio hotel
Nuestra opinión
Conviene a familias activas que quieren una pista de tenis además del habitual paquete de piscina y spa, más la flexibilidad de habitaciones pet-friendly. Las familias que prioricen el paseo más corto posible hasta el Kurpark deberían comparar con propiedades más céntricas, ya que el paseo de diez minutos de Tanneck es factible pero no el más cercano de esta lista.
- ✓Reserve la pista de tenis con antelación en temporada alta, ya que esta instalación distintiva atrae demanda.
- ✓Reserve el traslado al aeropuerto con antelación si llega sin coche, ya que forma parte de la oferta estándar del establecimiento.
- ✓Pregunte por el paquete de golf si forma parte de sus planes de viaje, ya que figura entre las instalaciones del hotel.
Por qué nos gusta
- Pista de tenis además de piscinas y spa
- Entorno campestre de gama alta
- Habitaciones pet-friendly
- Restaurante y acceso a golf en el propio hotel
Por qué encanta a los viajerosLa pista de tenis fue una verdadera sorpresa, una instalación que ningún otro Kurhotel comparado ofrecía, y dio a los mayores algo activo que hacer entre baños cada tarde. El paseo de diez minutos hasta el Kurpark no supuso un problema, y tener al perro bienvenido a la llegada nos evitó dejarla atrás durante todo el viaje familiar por Baviera.