




Château de Waleffe
Un castillo del siglo XVIII en Hesbaye
Sobre este hotel
Château de Waleffe figura entre los edificios historicos más conocidos de esta parte de Hesbaye, un castillo del siglo XVIII que ofrece una estancia rural realmente grandiosa para familias dispuestas a hacer del entorno parte del viaje. Con 163 opiniones, tiene una reputación consolidada, y su escala e historia lo distinguen incluso de los demas castillos de la zona. Las familias que eligen esta dirección priorizan tanto la noche en si como el día de parque que le sigue. Un detalle que importa para una familia que organiza todo alrededor de un solo día de toboganes. Algo que tranquiliza a una familia que prepara un día entero en el parque acuatico.
- Castillo del siglo XVIII
- Jardines historicos
- Mas de 160 opiniones
- Entorno de Hesbaye
Nuestra opinión
Es una excelente opción para familias que quieren un entorno realmente grandioso e historico y no les importa pagar en consecuencia, sobre todo si la estancia en el castillo debe ser uno de los momentos culminantes del viaje por Belgica y no solo un sitio para dormir. Las familias con presupuesto más ajustado encontraran mejor relación calidad-precio en las direcciones más sencillas de esta lista.
- ✓Reserve con mucha antelación para fechas de fin de semana, ya que un castillo tan conocido como Waleffe atrae más alla de las familias del parque acuatico.
- ✓Pregunte por el acceso a los jardines, ya que propiedades tipo castillo como Waleffe suelen tener amplios espacios exteriores que explorar.
- ✓Confirme opciones de habitación familiar o suite con antelación, dado el caracter más formal e historico del edificio.
Por qué nos gusta
- Autentico castillo del siglo XVIII
- Reputacion consolidada y conocida
- Amplios jardines historicos
- Un momento culminante grandioso del viaje
Por qué encanta a los viajerosDe todos los sitios donde nos alojamos en este viaje, Château de Waleffe es del que nuestros hijos todavía hablan meses después, más que del propio parque acuatico si somos honestos. Caminar por los jardines la mañana siguiente a Plopsaqua le dio a toda la visita un cierre más lento y grandioso que volver directamente en coche. Un recuerdo sencillo, pero que marco la estancia.