




Kapetanios Hotel
Dos piscinas y cena con música en directo, cerca del zoo
Sobre este hotel
El Kapetanios Hotel supera su categoría de tres estrellas con dos piscinas y sauna, dando a la familia más que hacer entre visitas a Fasouri Watermania de lo que su precio haría suponer. Las habitaciones con balcón añaden algo de espacio extra para relajarse, y la restauración en el establecimiento con música en directo convierte al menos una noche en algo más que una cena de hotel habitual. El zoo de Limassol queda a corta distancia a pie para una segunda atracción fácil, y desayuno y aparcamiento gratuitos mantienen los costes diarios predecibles. El traslado desde el aeropuerto supera la hora y media en transporte público, un taxi resulta la opción más práctica. El entorno adaptado a niños y con centro de negocios lo convierte en una elección flexible y funcional para familias de distintos tamaños.
- Dos piscinas
- Sauna
- Balcones
- Aparcamiento gratuito
Nuestra opinión
Una elección sólida y práctica para una familia que quiere dos piscinas y fácil acceso al zoo sin pagar precios de cuatro o cinco estrellas. Una estancia más sencilla que los resorts frente al mar, mejor buscar las propiedades costeras a quien quiera vistas al mar o tratamientos de spa.
- ✓Pruebe la cena con música en directo al menos una noche, un cambio agradable respecto a la rutina habitual tras el parque.
- ✓Aproveche la sauna una noche más fresca una vez los niños están acostados, una prestación poco aprovechada a este precio.
- ✓Camine hasta el zoo de Limassol un día entre visitas a Fasouri Watermania para una segunda actividad fácil.
Por qué nos gusta
- Dos piscinas más sauna
- Habitaciones con balcón
- Cena con música en directo
- Cerca del zoo de Limassol
Por qué encanta a los viajerosDos piscinas a precio de tres estrellas parecieron una relación calidad-precio inusualmente buena, sobre todo con niños que querían chapotear los días sin Fasouri Watermania. El balcón dio a la habitación algo de aire extra tras un día entero de toboganes, y la cena con música en directo una noche se convirtió en un momento imprevisto y memorable del viaje. El corto paseo hasta el zoo de Limassol dio media jornada fácil cuando todos querían ropa seca para variar.