




Intelier Bonaire
Minigolf y piscina cerca del parque
Sobre este hotel
El Intelier Bonaire combina una piscina exterior con minigolf propio, una combinación que da a los niños algo que hacer más allá de nadar en un día de descanso lejos de Aquarama, a unos siete minutos en taxi. Las habitaciones y suites de colores convienen a una familia que quiere algo más de personalidad que una habitación de hotel estándar, y el restaurante con servicio de habitaciones significa que las noches no siempre exigen salir. El aparcamiento se cobra aparte aquí, conviene sumarlo al coste total si vienes en coche. Queda a pasos de la Gran Avinguda y Playachica, con más de mil opiniones que confirman su lugar entre las estancias de gama media más consolidadas de este tramo de la Costa Azahar.
- Circuito de minigolf
- Piscina exterior
- Servicio de habitaciones
- Suites de colores
Nuestra opinión
El Intelier Bonaire conviene a una familia que quiere una actividad extra en el propio alojamiento para los días de descanso, minigolf y piscina cubren el entretenimiento sin salir del establecimiento. El trayecto de siete minutos en taxi hasta Aquarama es un punto intermedio razonable en esta costa, ni el más cercano ni el más alejado, y la decoración de colores de las habitaciones añade carácter frente a una estancia económica más sobria.
- ✓Prueba el minigolf propio en un día de descanso lejos de Aquarama, un verdadero punto diferente frente a la mayoría de otros alojamientos de esta lista.
- ✓Presupuesta el aparcamiento aparte si vienes en coche, está disponible aquí pero no incluido en la tarifa de la habitación por defecto.
- ✓Reserva pronto las habitaciones tipo suite para familias numerosas, siguen siendo una parte más reducida del total de habitaciones de este alojamiento.
Por qué nos gusta
- Minigolf propio
- Piscina exterior
- Restaurante con servicio de habitaciones
- Siete minutos en taxi hasta Aquarama
Por qué encanta a los viajerosEl circuito de minigolf se convirtió en la actividad favorita de los niños en la única tarde que dejamos Aquarama para un día de descanso, y tener servicio de habitaciones la noche en que todos estaban demasiado cansados de los toboganes para plantearse salir a cenar pareció la decisión correcta. El trayecto de siete minutos en taxi hasta el parque nunca resultó un verdadero inconveniente de todos modos.