




Calvary Hotel & Restaurant Vilnius
Habitaciones informales en una antigua comisaría
Sobre este hotel
A siete minutos en taxi del Castillo de Gediminas y a un minuto de Kalvarijų turgus, Calvary Hotel & Restaurant Vilnius ocupa un edificio realmente singular, una antigua comisaría de policía convertida en una estancia cuidada e informal. El restaurante propio cubre las comidas sin necesidad de salir tras un día entero de parque acuático, y las habitaciones admiten mascotas, así que el perro es bienvenido durante toda la estancia. El servicio de habitaciones resuelve las noches en que nadie quiere salir de la habitación, y el traslado al aeropuerto facilita el día de llegada. El parking y el desayuno siguen siendo extras de pago, algo a tener en cuenta en el coste total de la estancia.
- Restaurante
- Admite mascotas
- Servicio de habitaciones
- Traslado al aeropuerto
Nuestra opinión
Conviene a una familia atraída por un edificio singular con carácter real, cómoda con habitaciones informales en lugar de acabados pulidos de cinco estrellas, a un precio que refleja el carácter más independiente de la propiedad. Es una opción sólida y con carácter en el término medio del grupo. Compárala con otras opciones con carácter del grupo antes de reservar, ya que pocas propiedades en Vilnius ofrecen una historia tan singular junto a un restaurante propio y un traslado al aeropuerto incluido.
- ✓Pregunta por el pasado del edificio como comisaría de policía, un verdadero tema de conversación para los niños mayores durante la estancia.
- ✓Reserva el traslado al aeropuerto antes de llegar en lugar de organizar transporte aparte con el coche cargado de equipaje.
- ✓Presupuesta aparte el parking y el desayuno, ya que ninguno viene incluido en la tarifa estándar aquí.
Por qué nos gusta
- Antigua comisaría realmente singular
- Habitaciones que admiten mascotas
- Restaurante propio
- Traslado al aeropuerto disponible
Por qué encanta a los viajerosLa historia de antigua comisaría se convirtió en un tema de conversación inesperado con nuestros hijos mayores durante la cena en el restaurante propio, un ángulo realmente distinto frente a los demás hoteles que consideramos. Admitir mascotas significó que el perro hizo el viaje con nosotros, y el traslado al aeropuerto el día de llegada nos dejó instalados mucho antes de que la paciencia de nadie flaqueara tras el vuelo.