




The Erskine Arms
Una posada georgiana con bar propio
Sobre este hotel
The Erskine Arms conserva sus diez habitaciones en tres plantas dentro de una auténtica posada georgiana, con chimeneas y un bar que sirve cocina británica casera de producto local y asado dominical junto a cervezas locales y carta de vinos. Cada habitación tiene televisión de pantalla plana, lo necesario para té y café y baño privado con artículos de aseo gratuitos y secador. La estación de Conwy queda a un minuto a pie y hay una parada de autobús justo enfrente del alojamiento, haciendo viable un viaje de laguna sin coche si se alquila uno sobre el terreno. El castillo de Conwy está a trescientos metros y el castillo de Deganwy a 2,3 kilómetros, con Bodnant Garden a seis kilómetros para una visita en un día de descanso.
- Asados dominicales disponibles
- Baños privados
- Cervezas locales y carta de vinos
Nuestra opinión
The Erskine Arms conviene a familias o parejas que quieren un verdadero bar y cocina propios en lugar de volver a coger el coche tras un día en la laguna. El edificio georgiano y sus chimeneas le dan más carácter que una posada estándar, aunque su tamaño de diez habitaciones hace que se llene rápido en semanas de mucha demanda.
- ✓Reserva el bar propio para cenar con antelación en vacaciones escolares, ya que el asado dominical y la carta de producto local son muy demandados por los habituales de la laguna.
- ✓Reserva pronto dado el tamaño de diez habitaciones, sobre todo en vacaciones escolares británicas cuando Conwy se llena rápido.
- ✓Aprovecha el minuto a pie hasta la estación de Conwy si llegas sin coche, alquilando uno sobre el terreno para el trayecto hasta Dolgarrog.
Por qué nos gusta
- Posada georgiana con chimeneas
- Bar propio con cocina de producto local
- A trescientos metros del castillo de Conwy
- Un minuto a pie de la estación
Por qué encanta a los viajerosComimos en el bar propio las dos noches de nuestra estancia, y el asado dominical estuvo a la altura de la carta de producto local que nos anunciaron al llegar. La chimenea encendida hizo que la noche tras una sesión fría y mojada en la laguna resultara realmente acogedora, y estar a trescientos metros del castillo de Conwy nos permitió llenar nuestra mañana de descanso sin sacar el coche.