




Phoenix Court Hotel
Confort de cinco estrellas junto a North Bay
Sobre este hotel
Phoenix Court Hotel ofrece un confort de cinco estrellas en una calle tranquila de Scarborough, a nueve minutos a pie de North Bay y por tanto del parque acuático Alpamare, con el castillo de Scarborough a solo 400 metros y Peasholm Park a menos de un kilómetro. Las habitaciones tienen vistas al mar, baño privado, bandeja de té y café, secador de pelo y artículos de aseo gratis, y el parking privado gratuito en el local elimina por completo la búsqueda de aparcamiento en North Bay. La ubicación en calle tranquila hace que el confort de cinco estrellas se extienda más allá de la habitación hasta noches realmente relajadas, un plus frente a alternativas más animadas del centro. Los huéspedes destacan siempre el personal atento y la limpieza impecable. Termina siendo la elección para familias o parejas que quieren un confort real sin sacrificar el paseo hasta el parque acuático.
- Confort de 5 estrellas
- Parking privado gratuito
- Calle tranquila
Nuestra opinión
Le conviene a familias o parejas que quieren un confort de cinco estrellas de verdad a distancia de paseo de Alpamare en vez de elegir entre ambos. La calle tranquila conviene a quienes priorizan el descanso sobre la vida nocturna, y el parking gratuito es una ventaja práctica real para quien conduce por la costa.
- ✓Pide específicamente una habitación con vistas al mar al reservar, porque no todas dan al agua en esta tarifa.
- ✓Reserva con mucha antelación en las semanas de más demanda del verano, porque las habitaciones de cinco estrellas tan cerca de Alpamare son escasas.
- ✓Usa el parking gratuito en el local en vez de arriesgarte con el aparcamiento en calle, más difícil en este lado de North Bay en temporada.
Por qué nos gusta
- 9 minutos a pie de North Bay y Alpamare
- Parking privado gratuito en el local
- Vistas al mar desde varias habitaciones
- Personal atento y limpieza impecable
Por qué encanta a los viajerosNos dimos un capricho con Phoenix Court nuestras dos últimas noches, y los nueve minutos a pie hasta Alpamare siguieron siendo manejables incluso con niños cansados. La vista al mar desde nuestra habitación hizo que las noches se sintieran especiales en vez de una simple parada, y el parking gratuito nos permitió salir en coche sin pensarlo dos veces. El personal recordaba nuestros nombres al segundo día, algo que los niños adoraron.