




Gate67
Una cocina pequeña a un kilómetro de la terminal
Sobre este hotel
Gate67 está a un kilómetro aproximadamente del aeropuerto internacional Henri Coandă, lo bastante cerca para que una familia que llega en avión pueda instalarse y salir hacia Therme București en menos de una hora en lugar de perder media jornada en traslados. Cada unidad combina cocina pequeña y comedor con suelo de parqué, aire acondicionado y baño privado, práctico para una comida rápida antes de un día de toboganes en lugar de esperar a que abra el restaurante del hotel. Una chimenea y un escritorio completan la habitación, junto a ascensor y aparcamiento privado gratuito. Romexpo, el Arco del Triunfo de Bucarest y el zoo de Băneasa están más lejos, a ocho u once kilómetros, lo que sitúa claramente a Gate67 como base orientada al aeropuerto más que a la ciudad.
- Cocina pequeña
- Aparcamiento gratuito
- Ascensor
- Chimenea
Nuestra opinión
La puntuación casi perfecta de Gate67 y su kilómetro de distancia a la terminal lo convierten en una opción sólida para un viaje que enmarca Therme București con un vuelo a cada lado. La cocina pequeña importa más aquí que en la mayoría de los aparthoteles de Otopeni, ya que una comida rápida tras la llegada vale más que buscar un restaurante abierto hasta tarde. Es un establecimiento pequeño, más adecuado para una sola familia que para un grupo grande que necesite varias habitaciones comunicadas.
- ✓Reserve pronto si vuela en fechas ajustadas: el número reducido de unidades y la alta puntuación sugieren un establecimiento que se llena rápido.
- ✓Use la cocina pequeña para el desayuno la mañana de un vuelo temprano en lugar de contar con el propio aeropuerto.
- ✓Confirme el tamaño de su habitación familiar al reservar, las unidades de Gate67 son más pequeñas que los grandes aparthoteles más adentrados en Otopeni.
Por qué nos gusta
- Un kilómetro de la terminal
- Cocina pequeña en cada unidad
- Aparcamiento gratuito en el establecimiento
- Puntuación casi perfecta
Por qué encanta a los viajerosElegimos Gate67 sobre todo por su único kilómetro de distancia a la terminal, y compensó en ambos extremos del viaje: deshacer maletas rápido tras aterrizar, y directos a Therme București a la mañana siguiente. La cocina pequeña resolvió el desayuno sin buscar restaurante, aunque la unidad es más bien pequeña, algo que importó más con el equipaje repartido por la habitación y niños pequeños de por medio.