




Hotel Royal
Encanto del siglo XIX junto a la estación
Sobre este hotel
Hotel Royal tiene una de las valoraciones más altas de toda esta lista, un edificio del siglo XIX con una auténtica escalera de estilo art nouveau que le da más carácter de época que las torres céntricas más recientes. El desayuno incluido cubre un comienzo temprano hacia Liseberg, y el spa conviene a un reinicio nocturno una vez que los niños están acostados. Su posición cerca del jardín de Trädgårdsföreningen y de la estación central mantiene a la familia cerca tanto de espacio verde como de conexiones ferroviarias. Esta propiedad no tiene estatus de aceptación de mascotas, así que conviene a una familia que viaja sin perro. Para una familia que busca un carácter de época genuino y una valoración global sólida en una dirección céntrica, este hotel se distingue de las torres más contemporáneas de la lista.
- Carácter de época
- Spa
- Desayuno incluido
- Céntrico
Nuestra opinión
Este hotel conviene a una familia que busca un carácter de época genuino y una valoración global sólida en una dirección céntrica junto a la estación. Las familias que viajen con perro deberían mirar uno de los hoteles que admiten mascotas de esta lista, ya que esta propiedad no tiene ese estatus. Para una familia que sopesa las alternativas de esta lista, esa combinación es el factor decisivo.
- ✓Tómate un momento para ver la escalera art nouveau, una pieza genuina de carácter de época poco habitual entre los hoteles céntricos modernos.
- ✓Reserva el desayuno la noche anterior en semanas de mucha afluencia, ya que la sólida valoración global lo convierte en una opción popular.
- ✓Usa el spa por la noche tras un día en Oceana para un reinicio de verdad antes de la visita al parque del día siguiente.
Por qué nos gusta
- Escalera art nouveau del siglo XIX
- Alta valoración global
- Desayuno incluido
- Spa para el reinicio nocturno
Por qué encanta a los viajerosSolo la escalera art nouveau ya hizo que este hotel se sintiera distinto de las torres modernas que podríamos haber reservado, y el desayuno incluido junto con el spa redondearon una estancia genuinamente cómoda antes y después de nuestros días en Oceana. No admite mascotas, algo que sabíamos de antemano y para lo que ya nos habíamos organizado. Ese detalle acabó importando más durante la estancia que la propia habitación.