




Scandic Göteborg Central
Con estilo, con bar en la azotea, en el centro
Sobre este hotel
Scandic Göteborg Central pone a una familia en pleno centro de las propias atracciones de la ciudad, a un corto paseo de la Ópera de Gotemburgo y del centro comercial Nordstan, con un bar en la azotea que da a los padres una vista nocturna una vez que los niños están acostados. No incluye desayuno ni spa como sí hacen algunos de los otros hoteles céntricos, así que conviene a una familia dispuesta a pagarlos aparte a cambio de una base genuinamente céntrica y bien conectada. El tranvía hasta Liseberg parte de la misma cuadrícula céntrica que el resto del centro de Gotemburgo, manteniendo corto el trayecto diario en cualquier caso. El estatus de aceptación de mascotas cubre a un perro de viaje. Para una familia que reparte el viaje entre un día en Oceana y más turismo por Gotemburgo, esta posición céntrica aporta de verdad más allá de estar simplemente cerca del parque.
- Bar en la azotea
- Cerca de Nordstan
- Admite mascotas
- Céntrico
Nuestra opinión
Este hotel conviene a una familia que reparte el viaje por igual entre Liseberg y el resto de Gotemburgo, dada su posición céntrica junto a la Ópera y Nordstan. Las familias que quieran el desayuno o el spa incluidos en la tarifa deberían mirar uno de los otros hoteles céntricos de esta lista. Para una familia que sopesa las alternativas de esta lista, esa combinación es el factor decisivo.
- ✓Presupuesta el desayuno como un coste aparte, ya que no va incluido en la tarifa base como sí ocurre en muchos hoteles cercanos.
- ✓Usa el bar de la azotea por la noche para disfrutar de una vista de la ciudad una vez que los niños estén acostados.
- ✓Camina hasta Nordstan para ir de compras o como alternativa a Oceana en un día de lluvia, ya que está a un corto paseo del hotel.
Por qué nos gusta
- Bar en la azotea con vistas a la ciudad
- Corto paseo hasta Nordstan
- Admite mascotas
- Cuadrícula céntrica, tranvía corto a Liseberg
Por qué encanta a los viajerosRepartimos nuestra semana entre Liseberg y el resto de Gotemburgo, y la posición céntrica de este hotel cerca de Nordstan hizo que ambas mitades del viaje fueran igual de fáciles. El desayuno costaba aparte, algo que no esperábamos, pero el bar de la azotea por la noche fue una buena forma de cerrar el día una vez que los niños se habían acostado. Ese detalle acabó importando más durante la estancia que la propia habitación.