




Strawberry Home Hotel Borgen
Un castillo de verdad, a dos pasos del casco antiguo
Sobre este hotel
Strawberry Home Hotel Borgen ocupa un auténtico edificio de castillo del siglo diecinueve junto a Örebro Slottet, lo que lo distingue incluso antes de hablar de las habitaciones y suites modernas y del salón acogedor. A un minuto a pie del castillo y cerca de la iglesia Nikolai, sitúa a la familia en pleno tramo más caminable del casco antiguo de Örebro, con desayuno gratuito incluido para cubrir la mañana antes de salir hacia Gustavsvik. Conviene a una familia que quiere los días de parque acuático pero también mañanas y noches que parezcan una verdadera estancia urbana en un edificio con carácter auténtico, muros de castillo incluidos. Conviene a una familia que quiere lo esencial bien resuelto sin pagar por extras que no usará en una estancia centrada sobre todo en Gustavsvik y sus toboganes.
- Edificio-castillo
- Desayuno gratuito
- Junto a Örebro Slottet
Nuestra opinión
Una de las direcciones más memorables para establecer base en Gustavsvik, precisamente porque el propio edificio forma parte de la experiencia, una estructura real junto al castillo y no un bloque moderno. Conviene a una familia que quiere el encanto del casco antiguo y desayuno gratuito además de los días de parque acuático, aunque suponga un corto trayecto a Gustavsvik en vez de un paseo.
- ✓Reserva la suite con antelación para una familia numerosa, las habitaciones del edificio-castillo varían de tamaño.
- ✓Camina hasta Örebro Slottet antes o después de un día en Gustavsvik, está de verdad a un minuto.
- ✓Desayuna temprano si el horario de apertura de la nave acuática es la prioridad de la mañana.
Por qué nos gusta
- Auténtico edificio del siglo diecinueve
- A un minuto de Örebro Slottet
- Salón acogedor para relajarse
- Desayuno gratuito incluido
Por qué encanta a los viajerosSalir cada mañana de un auténtico edificio de castillo para ver Örebro Slottet justo ahí dio a esta estancia de parque acuático un comienzo muy distinto al esperado, y los niños pensaron que dormir en un castillo de verdad ya justificaba el viaje. El salón se convirtió en nuestro rincón de las noches tras un día en Gustavsvik, y el desayuno gratuito evitaba cualquier precipitación antes de salir hacia los toboganes.