




Långholmen Hotel Stockholm
Una antigua prisión convertida en hotel relajado de tres estrellas
Sobre este hotel
Långholmen Hotel Stockholm ocupa un entorno realmente singular, una antigua prisión transformada en un hotel relajado de tres estrellas, con restaurante y bar propios, desayuno y aparcamiento gratis, ambos incluidos en la tarifa. Está a diez minutos en taxi del museo Fotografiska y a un minuto a pie de Långholmens Wärdshus para cenar, con un traslado en taxi al aeropuerto de unos treinta y nueve minutos, más largo que la mayoría de los hoteles basados en Kista. La política pet-friendly acoge al perro de la familia, y el servicio de habitaciones redondea lo práctico. Su entorno insular en Långholmen, rodeado de zonas verdes y agua, ofrece una experiencia estocolmesa realmente distinta de los hoteles de las torres de oficinas de Kista, bien adaptada a una familia que combina turismo central con una excursión a Husbybadet en lugar de construir toda la estancia en torno a la piscina.
- Desayuno gratis
- Aparcamiento gratis
- Pet-friendly
- Restaurante y bar
Nuestra opinión
Långholmen Hotel Stockholm conviene a familias que quieren una estancia realmente memorable y llena de carácter, una antigua prisión en una isla verde, con desayuno y aparcamiento gratis incluidos como extra práctico. El traslado hasta Husbybadet dura notablemente más que desde Kista, así que funciona mejor dentro de un viaje estocolmés más amplio que como estancia centrada en la piscina.
- ✓Prevé tiempo de traslado adicional hasta Husbybadet dada la distancia del entorno insular respecto al núcleo de Kista.
- ✓Explora las zonas verdes y los senderos frente al agua de Långholmen, un verdadero extra de este entorno singular.
- ✓Reserva pronto, la novedad de un hotel instalado en una antigua prisión hace populares las habitaciones incluso fuera de la temporada alta estocolmesa.
Por qué nos gusta
- Entorno singular de antigua prisión
- Desayuno y aparcamiento gratis
- Zonas verdes insulares cerca
- Política pet-friendly
Por qué encanta a los viajerosNos alojamos en el Långholmen Hotel Stockholm sobre todo por la originalidad, una antigua prisión convertida en hotel relajado en una isla verde, y eso dio a nuestro viaje una historia que contar más allá de la típica estancia en un hotel de negocios. El desayuno y el aparcamiento gratis mantenían los costes sencillos, y los paseos por la isla ofrecían un cambio de ritmo agradable entre jornadas de turismo más cargadas.