




Hotel Zlatna Vala
Balcones frente al mar y pista de tenis cerca de Umag
Sobre este hotel
Hotel Zlatna Vala se encuentra justo frente al mar a poca distancia de Umag, con habitaciones modernas y espaciosas que cuentan cada una con balcón privado con vistas al mar o a un parque cercano, además de una zona de estar y baño privado. Una pista de tenis en el propio hotel da a las familias activas algo más que hacer aparte de la piscina y la playa, y la amplia terraza se convierte en el punto de encuentro natural al final del día. El aparcamiento privado gratuito quita un coste diario a una estancia ya construida alrededor de los trayectos a Istralandia. El centro de Umag queda a unos 5 km, lo bastante cerca para una salida nocturna sin aislar el hotel del resto.
- Ubicación frente al mar
- Pista de tenis
- Aparcamiento gratuito
Nuestra opinión
Este hotel conviene a las familias que quieren acceso directo al mar y alguna actividad en el propio hotel como el tenis, sin necesitar estar en pleno centro. Conviene menos a los viajeros que quieren caminar hasta los restaurantes cada noche, ya que el corto trayecto hasta Umag forma parte del ritmo diario aquí más que una opción ocasional.
- ✓Pide una habitación con balcón y vistas al mar específicamente, las habitaciones con vistas al parque cuestan menos pero dan la espalda al agua.
- ✓Lleva tu propio equipo de tenis si piensas usar la pista, el alquiler en el propio hotel puede ser limitado.
- ✓Planifica con antelación el trayecto a Umag para cenar, los 5 km añaden un pequeño desvío real.
Por qué nos gusta
- Balcones privados con vistas al mar
- Pista de tenis en el propio hotel
- Aparcamiento privado gratuito
- Amplia terraza para las noches
Por qué encanta a los viajerosEl balcón de Hotel Zlatna Vala daba directamente al agua, y tras un día en Istralandia esa vista calmó a todos más de lo que esperábamos de un hotel bastante sencillo. La pista de tenis dio a los mayores una actividad nocturna que no era otra sesión de piscina más. El centro de Umag quedaba a poca distancia cuando queríamos cambiar de aires, pero la verdad es que la terraza aquí solía ser suficiente.