




Jashita Hotel
Piscinas privadas frente al mar a nueve kilómetros de Xel-Ha
Sobre este hotel
Jashita Hotel se instala en una playa de arena blanca a unos nueve kilómetros de la entrada de Xel-Ha y a cinco del cenote Dos Ojos, lo bastante cerca para combinar ambos sin un trayecto largo. Tres piscinas exteriores repartidas en el jardín frente al mar dan espacio al grupo para separarse tras Xel-Ha: los mayores pueden seguir nadando mientras un pequeño cansado duerme la siesta en una piscina privada de suite. Los niños mayores y adolescentes pueden gastar energía en las piscinas principales o en la arena, y el personal puede organizar yoga frente al mar o una sesión privada de esnórquel para padres que buscan su propio tiempo en el agua. El restaurante Pandano cierra el día con cocina local e internacional, sin necesidad de volver a coger el coche tras regresar de la caleta.
- Playa de arena blanca
- Suites con piscina privada
- Terraza Penthouse vista al mar
- Restaurante Pandano en la propiedad
Nuestra opinión
Jashita conviene a familias que quieren una base completa frente al mar sin salir de la propiedad una vez terminado el día en Xel-Ha: tres piscinas, suites con piscina privada, restaurante propio y toques de spa. Se adapta mejor a un grupo multigeneracional que a una escapada en pareja, gracias al frente marítimo y a las múltiples piscinas que dan espacio a todos. Quien busque una estancia económica o un alojamiento a pie del parque debería mirar otras opciones de esta costa.
- ✓Reserva con antelación una suite con piscina privada si viajas con un pequeño que duerme la siesta a media tarde.
- ✓Reserva el yoga frente al mar o el esnórquel privado antes de las semanas de vacaciones escolares, cuando se llenan rápido los turnos del personal.
- ✓Pregunta por la terraza vista al mar del Penthouse si buscas el mejor mirador de la propiedad al atardecer.
Por qué nos gusta
- Tres piscinas exteriores en jardín de playa
- Piscinas privadas en suites seleccionadas
- Yoga frente al mar organizado por el personal
- A nueve kilómetros de la entrada de Xel-Ha
Por qué encanta a los viajerosLo que más nos sorprendió fue lo poco que tuvimos que organizar al llegar. La piscina privada junto a nuestra suite evitó cualquier discusión sobre la siesta, y el corto trayecto de vuelta desde Xel-Ha dejaba toda la tarde para disfrutar de una de las tres piscinas. Cenar en el restaurante Pandano se volvió la opción fácil cada noche en lugar de una decisión, algo que importó más de lo esperado con dos niños cansados.