




Hotel Indigo Coventry, an IHG Hotel
Habitaciones con estilo a dos pasos de The Wave
Sobre este hotel
El Hotel Indigo ocupa una antigua imprenta de los años treinta lo bastante cerca de The Wave como para volver a pie a echar una siesta sin perder media jornada en desplazamientos. El diseño industrial, con ladrillo visto y detalles que recuerdan su pasado como imprenta, lo convierte en un caso poco habitual en Coventry donde la cercanía real al parque se combina con una estancia que merece la pena por sí misma. Un bar en la azotea ofrece a los padres un lugar donde relajarse una vez los niños están dormidos, mientras que el gimnasio y la lavandería completa cubren el lado práctico de una estancia familiar de varios días. El desayuno se paga aparte en lugar de estar incluido, así que conviene preverlo antes de un día de toboganes.
- Bar en la azotea
- Gimnasio
- Aire acondicionado
- Lavandería completa
Nuestra opinión
Conviene a familias que quieran el paseo más corto posible hasta The Wave sin conformarse con una cadena genérica de la circunvalación, y que sabrán apreciar un hotel con verdadero carácter una vez los niños por fin duermen. No es la opción más barata de esta lista, y el desayuno cuesta aparte, así que las familias con presupuesto ajustado deberían sopesarlo frente a la ubicación.
- ✓Reserva directamente para conseguir el mejor precio en habitaciones familiares, ya que las webs de terceros no siempre muestran con claridad la distancia a pie hasta el parque.
- ✓Añade el desayuno al reservar si lo quieres, ya que se cobra aparte y no está incluido en la tarifa aquí.
- ✓Reserva con bastante antelación en vacaciones escolares, ya que esta dirección está entre las más cercanas a las puertas del parque con verdadero encanto.
Por qué nos gusta
- Antigua imprenta de los años treinta
- Paseo corto hasta The Wave
- Bar en la azotea para los padres
- Gimnasio en el propio hotel
Por qué encanta a los viajerosElegimos este hotel sobre todo por el paseo hasta The Wave, y la apuesta salió bien la primera noche al no tener que hacer cola por un taxi con el bañador mojado y dos niños agotados. El bar de la azotea se convirtió en nuestro rincón para relajarnos, y las habitaciones tenían un estilo real y no la decoración genérica de una cadena. El desayuno de pago nos sorprendió la primera mañana, pero todo lo demás encajaba con lo que necesitábamos para este viaje.