




Central Studios
Un estudio autónomo en un edificio histórico
Sobre este hotel
Central Studios ocupa un edificio histórico con un entorno realmente distinto, lleno de encanto, comparado con las torres hoteleras modernas de la ciudad, con jardín y terraza para cenar fuera una vez quitados los bañadores. Una cocina americana totalmente equipada, baño privado, hervidor e insonorización completan el aspecto práctico, útil para una familia que quiere cocinar en una estancia de varias noches. El establecimiento está a doce minutos a pie del castillo, cerca del Motorpoint Arena y de la universidad de Cardiff, con el aeropuerto a 19 kilómetros. La cocina conviene especialmente a una estancia más larga donde cocinar aunque sea una comida al día reduce sensiblemente el presupuesto de vacaciones, y la insonorización ayuda tras un día ruidoso chapoteando en el agua.
- Entorno de edificio histórico
- Cocina totalmente equipada
- A doce minutos del castillo
Nuestra opinión
Este establecimiento conviene a familias que quieren un estudio autónomo con verdadero carácter de época, a doce minutos a pie del castillo. La cocina lo convierte en una opción sólida para una estancia más larga y económica, aunque las familias que quieran servicio de hotel completo con restaurante todas las noches deberían mirar otra opción.
- ✓Haz la compra básica a la llegada, la cocina americana está bien equipada para cocinar de verdad y no solo calentar.
- ✓Usa el jardín y la terraza para cenar fuera una noche seca tras un día en la piscina.
- ✓Camina hasta el castillo en lugar de conducir, los doce minutos son realmente manejables con niños.
Por qué nos gusta
- Edificio histórico con carácter
- Cocina totalmente equipada
- A doce minutos a pie del castillo
- Jardín y terraza propios
Por qué encanta a los viajerosCocinar la mayoría de nuestras comidas en la cocina americana nos ahorró de verdad en una estancia de cinco noches, y el edificio histórico daba mucho más carácter que una habitación de hotel estándar. Caminar hasta el castillo en doce minutos cada trayecto se convirtió en nuestra rutina diaria, y el jardín fue un sitio precioso para cenar fuera las dos noches secas de la estancia, con los niños aún en bañador.